miércoles, septiembre 20, 2017

LAS CIUDADES CONSTANTES

Homenaje a Italo Calvino 05
a la ciudad que persiste
y a todos quienes la han mantenido en píe

La ciudad se yergue sobre las ruinas de sí misma.
            La ciudad muere y renace de sus escombros; se levanta sobre sus restos, se construye de su pasado... La ciudad cambia, muta y persiste; es la ciudad la constante.
            Y la ciudad no es constante por sí misma; la ciudad renace del concierto de quienes la habitan y de aquellos que, viviendo a lo lejos, la sienten como propia, ellos la moldean a su imagen, la transforman a su semejanza.

Vienen de todas partes y son de todas las formas.
            Están las jóvenes de las lomas, la madre que vive en Coyoacán, una bailarina de la Ollin, un músico, el obrero de las ciudades dormitorio de la periferia, el comerciante ambulante de Tepito, el bombero voluntario que tomó su camioneta en Tlaxcala y manejo por horas para llegar a donde se le necesitaba... Son todos y vienen de todas partes.
            Levantan escombros, apuntalan paredes, distribuyen agua y comida entre los voluntarios, trasportan víveres y brigadas... Quienes conocen sobre estructuras y resistencias, evalúan daños y dan consejos, otros se entierran entre el polvo en atención al mínimo ruido, algunos más clasifican víveres y medicamentos, atienden a los heridos...
            Suman manos y voluntades, dejan de lado sus diferencias y se concentran en lo que los une... Toman los restos de la ciudad y la hacen nacer de sus ruinas.

La ciudad persiste; renace de sí misma.
            Los nombres van cambiando, los rostros van cambiando; las generaciones van y vienen... Y todos son parte de la ciudad; sus manos son las manos de todos, su rostro es todos los rostros; su fuerza es la fuerza de todos... Y la ciudad cambia para permanecer; la ciudad es la constante suma de todos.

Mario Stalin Rodríguez
20 de Septiembre de 2017


El 19 de Septiembre de 2017, a 32 años del sismo que cambió el rostro de la ciudad y la forma en que sus habitantes la viven, la tierra volvió a cimbrarse y, de nuevo, fue la acción oportuna, la solidaridad espontánea y la suma de voluntades de sus habitantes y quienes lejos de ella viven, pero la sienten como propia, lo que la mantiene en píe; constante, persistente.

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miércoles, septiembre 13, 2017

PÁRRAFOS

Vamos escribiéndonos de palabras ajenas.
            Tomamos de aquí y de allá, de las personas con quienes compartimos caminos, de las personas que van tomando otras veredas, de las personas con quienes nos encontramos sólo momentáneamente y nunca más volvemos a ver; de todas ellas tomamos sus palabras y las incorporamos al discurso que somos.
            Pero no de todos tomamos las mismas palabras, ni la misma cantidad de ellas... Vamos escribiéndonos de palabras ajenas; construyéndonos de los otros.

Y así, voy escribiéndome de tus palabras.
            Voy construyéndome con los verbos que de ti aprendo; los discursos que por ti y para ti soy...
            Estos párrafos que soy, son tus palabras. A veces distantes, otras cercanas. A veces susurradas en la madrugada, mientras duermes, otras como gritos en la niebla; estos párrafos que soy, son tus palabras.
            Me construyo del camino que hemos compartido, de las líneas que juntos hemos escrito y soy tus palabras, incluso cuando nuestras veredas corren a la distancia, cuando nuestros caminos se separan; soy tus palabras...
            Y sigo aprendiendo de ti... A la distancia y cuando juntos amanecemos; sigo escribiendo mis párrafos con tus palabras.

Mario Stalin Rodríguez

Para Jessica

A seis años de ir escribiéndonos juntos

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jueves, septiembre 07, 2017

SEMEJANTES Y DIVERSOS

Uno de los más graves errores que se cometen al abordar el estudio del pasado y, lamentablemente, también uno de los más comunes, es tratar de entender a civilizaciones anteriores, desde criterios modernos.
            Ello ha limitado la investigación histórica a lo largo de todo el orbe y es particularmente notorio en lo que se refiere al entendimiento de las culturas precolombinas, sus dinámicas internas, su organización social y, sobre todo, el rol que los individuos jugaban en ellas.

Ya antes se abordó el cómo la visión eurocentrista y, muy particularmente, los dogmas católicos contaminaron lavisión que del rol de las mujeres en las sociedades prehispánicas se tuvo durante buena parte de la época moderna y es hasta muy recientemente, que a través de nuevos paradigmas de interpretación, se ha podido reinterpretar éste, ajustándolo mucho más a la realidad histórica de aquellos pueblos.
            Actualmente es aceptado que, lejos de un rol meramente doméstico y subordinado, las mujeres precolombinas tomaron papeles importantes como parte de la sociedad, la jerarquía religiosa, guerreras y gobernantes, con sus particulares gradiantes, en prácticamente todas las sociedades y periodos históricos.
            Derivado de ello, ha sido posible replantear los conceptos  que de “masculinidad” y “feminidad” se tenía en estas culturas, entendiendo que, contrario a lo que se tenía por cierto hasta hace poco, estos no eran mutuamente excluyentes ni, posiblemente, los únicos; sino partes de un todo complejo que incluía muchas más variantes que una simple dualidad de géneros.

Lo anterior es importante cuando se aborda la existencia de la homosexualidad en estos pueblos y el cómo eran vistos estos individuos en ellos.
            Durante mucho tiempo se aceptó como válida la versión desprendida de los textos de Sahagún, según la cual, si bien la homosexualidad era aceptada entre los pueblos “menos civilizados”, ésta era “condenada y repudiada” por la “civilización hegemónica”; el imperio mexica.
            Lo primero que destaca es la artificial diferenciación entre “pueblos menos civilizados” y una “civilización hegemónica”, propia más del prejuicio que de una visión histórica antropológica y sociológicamente sustentada.
            Las culturas se desarrollan de acuerdo a las condiciones ambientales de su contexto y al intercambio que, por cualquier vía, tienen con otros pueblos. No se puede hablar de pueblos más o menos “civilizados”, sino de poblaciones diversas con desarrollos que, en algún momento, convergen.
            Resulta, entonces, cuando menos contradictorio que Sahagún registre prácticas homosexuales no sólo “aceptadas”, sino fomentadas y mitificadas entre pueblos subyugados al imperio mexica, pero establezca que, en éste, se “condenaba” la homosexualidad.
            Los mexicas impusieron una organización social, prácticas comerciales y religiosas a los pueblos conquistados. Resultaría, por tanto, extraño que a pesar de ello, “toleraran” entre estos, prácticas que, según los documentos del sacerdote, “consideraban funestas y condenables” y, al interior de su sociedad, eran “penadas con la muerte”.
            Tanto más, lo registrado por Sahagún entra en abierto enfrentamiento con lo establecido por otros cronistas españoles, que hablan de prácticas de “sodomía” generalizada entre “los principales de Tenochtitlan” y de lesbianismo ritual entre la casta sacerdotal. Amen de documentos precolombinos que registran la existencia de “concubinos varones” de los gobernantes mexicas.
            Por no hablar del testimonio de los pocos europeos que desertaron del bando conquistador y se insertaron de lleno en la vida cotidiana de la sociedad mexica, como simples pobladores.

Conviene recordar que, si bien profundamente interesado en la vida y cultura de los pueblos indígenas, el ejercicio de registro llevado a cabo por Sahagún es muy posterior a la conquista, auxiliado por indígenas ya catequizados y vigilado muy de cerca por otros sacerdotes católicos.
            Es muy posible, entonces, que la estricta moral de la iglesia haya contaminado el registro, modificando, omitiendo o directamente inventando prácticas, para satisfacer a los clérigos.
            Es sólo conociendo los prejuicios que afectaban estos ejercicios, que podemos empezar a descartarlos de nuestra visión histórica y construir, así, una imagen mucho más acertada del pasado indígena.
            Ello es importante, también, para empezar a descartar los prejuicios que contaminan la vida cotidiana hoy en día. Pues sólo conociéndonos en el pasado, podemos entendernos en el presente y construir un futuro distinto.

Mario Stalin Rodríguez.
Asesor Educativo
Museo Nacional de Antropología
México

Fuentes:
Olivier, Huilhem.(2010). Entre el “pecado nefando” y la integración, La Homosexualidad en el México Antiguo. Arqueología Mexicana. Vol. XVIII (104). 58-64.
Bastida Aguilar, L.(2015). Lo Nefando de la Homosexualidad, Revisión Crítica de la Transgresión Sexual Prehispánica. La Jornada. En http://www.jornada.unam.mx/2015/02/05/ls-central.html

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