jueves, mayo 24, 2018

Por causas ajenas a mi control

Sí, ya lo sé, use la misma imagen la semana pasada
Pero les juro que ahora sí es por problemas técnicos de los técnicos de toda la vida, nivel CPU estropeado y toda la información en peligro (aunque lo más seguro es que sea recuperable) y pérdida probablemente irreperable de programas... Así que, de verdad de la buena, ahora sí son problemas técnicos.

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jueves, mayo 17, 2018

Con su compermiso

Pues nada, que hace tiempo que no ponía esta imagen por aquí...
Ya había dicho yo que Mayo no es precisamente mi mes preferido, ¿verdad?

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jueves, mayo 10, 2018

REFERENTES



(mi madre, en una foto de Pedro Valtierra, 1979 durante una marcha de Toluca, Estado de México a la Ciudad de México)

Por supuesto, cada quien habla desde la propia experiencia y no es posible extrapolar ésta salvo de manera general.
            En mi caso, mi primer y principal referente social fue siempre mi madre. Fue de ella de quien aprendí a relacionarme con el otro y la importancia de la empatía en estas relaciones... A caminar en el camino del otro, con sus pasos.
            Tuvo su propio camino y supo andarlo. No siempre estuvo segura de la dirección de sus pasos y, muy seguramente, en más de una ocasión se preguntó sobre el sentido de ésta y del camino que caminaba.
            Dicen quienes la conocieron en aquel entonces, que mi madre caminaba con cocteles molotov en su morral. Que en una noche de brigadas preparó un atole tan espeso y dulce, que fue el mejor engrudo para pegar carteles y que, años después, cuando yo ya estaba vivo y consciente, estos seguían en las paredes donde fueron fijados.
            Y será que mi madre, en algún momento, cambió el morral por bolsos, aunque la recuerdo principalmente con un morral tejido... Y es cierto, en éste y en esto no cargaba ya más molotovs, pero sé que seguía fijando carteles y caminando su camino.
            Y seguía, por supuesto, caminando junto al otro, con sus pasos y sonriendo.
            Y será que por eso sigo caminando, porque mi primer y principal referente social fue siempre mi madre.

Mario Stalin Rodríguez

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miércoles, mayo 02, 2018

Pausa

De momento no me hagan mucho caso, es sólo que Mayo no es precisamente mi mes preferido (por razones obvias y que pueden averiguarse según se lea el archivo de mis publicaciones correspondientes a este mes en los últimos, digamos, siete años)...
Así que de momento no me hagan mucho caso, es sólo que estoy cansado... Ya pasará.

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jueves, abril 26, 2018

EL LUGAR EQUIVOCADO


Tres jóvenes, estudiantes de cine, salieron a filmar un día... Nunca regresaron.
            Las autoridades dicen que fue porque estuvieron en el lugar y momento equivocados.
            Hace 43 meses, 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa desaparecieron en la noche de Iguala... El ejército, la policía federal y las fuerzas estatales fueron cómplices del crimen... Según la versión oficial, fue sólo porque estuvieron en el lugar y momento equivocados.
            De acuerdo a las cifras oficiales, de las más de 30,000 personas desaparecidas, poco más de 12,000, más de la tercera parte, son niños, adolescentes y jóvenes, cuyo único pecado, al parecer, fue estar en el lugar y momentos equivocados.
            Y mientras la marea de sangre sigue creciendo, desde el poder, sus aliados y sus satélites proponen como única alternativa continuar con la estrategia que ha transformado a todo México en el lugar equivocado y a cada día en el momento equivocado.
            Será que es tiempo de buscar otros caminos, de elegir otras alternativas; de empezar a construir un lugar y momento que sean nuestros.

Mario Stalin Rodríguez

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jueves, abril 19, 2018

Tecolote

Bueno, ante todo, una disculpa por la tardanza en actualizar... El proveedor del servicio de internet de mi domicilio decidió que ayer en la noche era una buena hora para cortar la conexión de toda la zona, mismo que no se había restablecido en la mañana y, de hecho, no prometen restablecer nada hasta de 24 a 72 horas... En fin, ¿en qué estábamos? A sí; hablábamos de aves...

(Mictlantecutli con  un Buho, sobre la lámina número 5 del Códice Laud)
La palabra Tecolote (del nahua tecolotl; pico torcido) hace referencia a múltiples especies de búhos originarias del territorio de Norteamérica.
            Entre los pueblos precolombinos se asociaba a estas aves con los dioses del inframundo, debido posiblemente a sus hábitos nocturnos y se consideraba su presencia en la cercanía de las casas, como un augurio de muerte violenta para algún miembro de la familia.
            En general los documentos y vestigios prehispánicos tanto de los pueblos del centro de lo que ahora es México como del área de influencia maya, suelen mostrarles acompañando a los dioses del inframundo, particularmente a Mictlantecutli en códices mexicas.
            Según las crónicas recogidas por Sahagún, la figura del tecolotl se asociaba a los Tlatlacatecolos (hombres búho), especie de brujos que, valiéndose de su capacidad de transformación en diversos animales, causaban tragedias y pérdidas.
            Es sobre estas figuras que algunos misioneros postularon la existencia de una deidad del inframundo llamada Tlacatecolotl (Hombre Buho), que “identificaron” con los “demonios” del rito católico. Pero no existe ninguna fuente precolombina que confirme el culto a ningún ídolo con tal nombre.
            En el área maya, se identificaba a estas aves con el Moan y se asociaba tanto a la figura de Chac (dios del viento) como a los dioses del Xibalba (inframundo), a quienes les servía de mensajero.


Mario Stalin Rodríguez
Asesor Educativo
Museo Nacional de Antropología
Bibliografía

Aguirre Beltrán, Gonzalo, 1955, Nagualismo y complejos afines en el México colonial, en Miscelánea de estudios dedicados a Fernando Ortiz, La Habana.
De la Garza Mercedes, 2001, Las Aves en el Mundo Maya Prehispánico, en “la Pintura Mural Prehispánica en México II, Area Maya Tomo III Estudios”. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, México.
López Austin, Alfredo, 1967, Cuarenta clases de magos del mundo náhuatl, en Estudios de Cultura Náhuatl vol. 7, UNAM-IIH, México.

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jueves, abril 12, 2018

Colibrí


(Tocado y pintura corporal extraídos de estatuillas femeninas encontradas en la Isla Jaina, sitio arqueológico maya)

No acabarán mis flores,
No cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
Se reparten, se esparcen”.
Nezahuacoyotl
No acabarán mis flores


No hay un colibrí, sino múltiples especies de estas aves. En México habitan unas 57, 13 de las cuales son endémicas del territorio y, de éstas últimas, 7 se encuentran en peligro de extinción.
            De ahí que no resulte extraño el que estas aves, notorias ya sea por su plumaje,  el zumbar característico de su vuelo o el canto de algunas de las especies, fueran asociadas dentro de los pueblos precolombinos como animales míticos.
            Los primeros vestigios asociados a estas aves se han encontrado en el área de influencia Olmeca. Como mucho de lo relacionado con esta cultura (que se desarrolló entre el 1200 y el 400 a.C.), sólo se puede especular sobre la funcionalidad de las pequeñas piezas de piedra verde talladas en forma de cabeza de colibríes.
            La hipótesis más aceptada es que estos fueran utilizados a manera de perforadores rituales, empleados ya sea para escarificaciones o sangrados superficiales ceremoniales. Idea que se respalda en el material empleado, ya que la piedra verde (no necesariamente jade, pero asociada a éste) era considerada preciosa y su empleo se restringía a usos religiosos.
            Esta asociación se refuerza por la visión que de los colibríes se tenía en algunas culturas que, en tiempos del Preclásico, tuvieron un fuerte contacto comercial y cultural con ésta cultura, como los mayas en el Sur-Sureste del actual territorio mexicano y prácticamente toda Centroamérica.
            Entre estos pueblos se asociaba a los colibríes con el autosacrificio, ya que se identificaba el acto de extraer el néctar de las flores con el proceso de extraer la sangre mediante punciones que los nobles se realizaban a sí mismos.
            En estos pueblos, sobre todo entre los que se desarrollaron en la península de Yucatán, se consideraba a los colibríes también como mensajeros divinos, probablemente por lo rápido de su vuelo.
            También eran asociados a la sexualidad masculina, como puede inferirse del fragmento que sobre el origen de estas aves del Chilam Balam de Chumayel:

Y bajó Pzimlitec, el de los huesos verdes, al pie de la flor, y el que es Eterno (el dios creador celeste) lo transformó en colibrí, y entonces chupó la miel de la flor, de la flor de los nueve pétalos, hasta lo más adentro de ella. Y entonces tomó por esposa a la flor vacía, y salió el espíritu de la flor a vagar. Cuando se abrió el cáliz de esta flor, el Sol estaba dentro, y en medio de ella se leía su nombre. Y sucedió que suspiraron llenos de deseo los Trece dioses”.

Si bien el texto ya es de tiempos coloniales y puede, por ende, mostrar una fuerte contaminación occidental o de otros pueblos indígenas como los nahuas, algunas piezas arqueológicas parecen confirmar este pasaje, sobre todo varias encontradas en el territorio de la actual Guatemala, que muestran a una mujer desnuda con un colibrí estilizado colocando el pico entre sus pechos.

Entre los pueblos del centro de lo que actualmente es México y particularmente entre los del área de influencia mexica, se asocia a estas aves con los guerreros, debido en parte a su relación con el principal dios mexica, Hutzilopochtli (literalmente; Colibrí del Sur), quien naciera del embarazo inmaculado de Coatlicue tras acunar entre sus pecho una bola de plumas de colibrí.
            Entre los pueblos nahuas del centro de México se consideraba un augurio de protección encontrar a estas aves entre los cultivos y su plumaje era empleado en diversas formas de arte plumario, como el mal llamado penacho de Moctezuma.

Mario Stalin Rodríguez
Asesor Educativo
Museo Nacional de Antropología

Bibliografía
1988. Libro del Chilam Balam de Chamuyel, Traducción al castellano Antonio Mediz Bolio. Prólogo, introducción y notas Mercedes de la Garza. Secretaría de Educación Pública--Cien de México, México.
De la Garza Mercedes, 1995, Aves Sagradas de los Mayas. Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigacionnes Filológicas, Universidad Autónoma de México –UNAM-, México.
De la Garza Mercedes, 2001, Las Aves en el Mundo Maya Prehispánico, en “la Pintura Mural Prehispánica en México II, Area Maya Tomo III Estudios”. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, México.

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