miércoles, junio 21, 2017

MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA 03

Una nueva casa para las nuevas ideas.

y era nuestra herencia una red de agujeros.
Con los escudos fue su resguardo,
pero ni con escudos puede ser sostenida su soledad”...
La Visión de los Vencidos
Versión de Miguel León Portilla

El actual edificio del Museo Nacional de Antropología fue planeado por el Arq. Pero Ramírez Vázquez basado en el mal llamado Cuadrángulo de las Monjas de la ciudad maya de Uxmal.
            Cuenta con 11 salas de exhibición permanente, además de dos de para exposiciones temporales y 10 en la planta alta dedicada a etnografía.
            En el patio central, además del impresionante Paraguas, puede apreciarse el ojo de agua rematado por un caracol monumental (símbolo, al mismo tiempo, del viento, el movimiento y la deidad Quetzalcoatl en su advocación de la estrella Venus). El estanque pretende imitar el medio ambiente lacustre que rodeara en su tiempo a México Tenochtitlan.

Pero, queda dicho, un museo no es (no puede ser) solamente las piezas en exhibición. Un museo es, sobre todo, un lugar para conocer y comprender. El Museo Nacional de Antropología ofrece una atención especializada y especial a los alumnos de todos los niveles, a fin de facilitarles su acercamiento a un pasado, lamentablemente, cada vez más descuidado (si no es que olvidado) por las autoridades educativas.
            El departamento de Comunicación Educativa del MNA (uno de los más antiguos del mundo) ofrece el servicio de Visitas guiadas a grupos escolares, talleres de manualidades y, para conocer mejor nuestro pasado y presente indígena, proyecciones y actividades de temporada (día del niño, aniversario del Museo, día de muertos, festividades decembrinas y etcétera). Además de guías impresas, cuadernos monográficos y otros productos lúdico educativos.

El edificio alberga, además del Museo y los departamentos indispensables para su funcionamiento, a diversas dependencias del Instituto Nacional de Antropología e Historia, dedicadas a la conservación, restauración e investigación. Además cuenta con tres auditorios de diversos tamaños y una sala Multimedia.


Mario Stalin Rodríguez
Asesor Educativo
Comunicación Educativa
Museo Nacional de Antropología.


Texto de 2009, revisado, corregido y aprobado por el Arqueólogo Felipe Solís, en aquel entonces, Director del Museo Nacional de Antropología.

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jueves, junio 15, 2017

MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA 02

Un museo fuera de la Iglesia.


Hay ausencias que son presencias. Compañías en el camino elegido... memorias.
Hay ausencias que son compañía y a ellas, este día, nuestras letras. A ellas, siempre, nuestro aprecio”.
Mario Stalin Rodríguez
Ausencia en Prosa

El arribo de Maximiliano de Amsburgo al poder en México, trajo consigo el cierre de la Universidad Pontificia y, por tanto, el del propio Museo Nacional. Fue el propio Duque Austriaco quien, movido por su pasión personal hacia la particular estética de los pueblos indígenas, ordenó el traslado de la colección a un edificio mucho más adecuado para albergarla; el antiguo Palacio de Moneda.
            Al patio central de éste fueron movidos los monolitos y a diversas salas contiguas el resto de la colección. Formalmente, el nuevo recinto museístico fue inaugurado por Maximiliano y Carlota el 06 de Junio de 1866.
            Cabe mencionar que la pasión de Maximiliano por el arte indígena jugó papeles contradictorios en materia de la conservación y estudio del patrimonio histórico mexicano. Por un lado permitió la ampliación y mejor resguardo de las joyas arqueológicas y, por otro, implicó grandes pérdidas para el mismo.
            Hacia el último periodo de su gobierno, una expedición mandada por él a Metlatoyuca, Veracruz, dio por resultado la pérdida de cuatro cajas de vestigios monumentales en algún punto entre las costas del Golfo de México y la capital del país. También, ya prácticamente derrotado, ordenó el embalaje y envío a Viena de, al menos, 191 piezas (probablemente, en su mayoría mexicas y olmecas); la llamada “Colección Mexicana de Maximiliano”.

Es, entonces, hasta reinstauración de la República que el Museo Nacional empieza a funcionar en realidad. Auge continuado hasta los tres primeros periodos del Porfiriato (entre 1866 y 1888), tiempo en el que intelectuales, abogados e historiadores fundan, en el seno del Museo, un grupo de estudio para escribir los Anales, cuyo primer tomo ve la luz en 1877.
            Es en 1887 que se inaugura la Galería de los Monolitos en  el salón de mayores dimensiones del palacete, colocando en ella las piezas más grandes de la colección y, en especial, la Piedra del Sol, recuperada dos años antes de la torre de la Catedral Metropolitana.
            De acuerdo al escueto catálogo de Jesús Galindo Y Villa, para 1895 la galería exhibía cerca 364 esculturas de todo el país, aunque aún predominantemente mexicas.

Para 1909 el Museo Nacional se deshace de sus colecciones de Historia Natural a fin de abrir paso a los más recientes descubrimientos que las obras de remodelación y renovación urbana en el primer cuadro de la capital arrojaban constantemente. Las secciones de mineralogía, geología, paleontología, anatomía comparada y teratología fueron movidas al Museo de Historia Natural del Chopo, construido expresamente para albergarlas e inaugurado el 1º de Diciembre de 1913.
            En tanto, el Museo Nacional ganó por apellidos “De Arqueología, Historia   Etnografía” tras su retardada remodelación concluida en 1923. De acuerdo al alemán Eduartd Seler, la colección del museo para las primeras décadas del siglo XX constaba de poco más de 10,120 piezas procedentes de casi toda América (especialmente de Perú y algunas regiones de Estado Unidos).

Hacia finales de 1940, el Presidente Lázaro Cárdenas dona el castillo de Chapultepec  para la instalación del Museo Nacional de Historia, al cual se destinan todas las piezas y documentos posteriores a la conquista que hasta entonces resguardaba el Museo Nacional.
            Esto, que un principio podría considerarse una mutilación innecesaria de la colección, permitió a las nuevas autoridades e investigadores replantear la forma  y concepto del propio Museo, introduciendo una nueva concepción donde lo importante no era la simple acumulación de los objetos, sino su entendimiento y función pedagógica.
            A ello deberá sumarse la incorporación de alumnos, profesores e investigadores de la recién creada Escuela Nacional de Antropología e Historia (fundada en 1939), lo que permitió trabajar guiones museográficos mucho más elaborados.
            Para 1950 era ya posible reconocer el embrión de la actual organización de salas del Museo Nacional de Antropología… No obstante, las limitaciones evidentes (sobre todo espaciales) del palacete de la calle Moneda, limitaban severamente las posibilidades de renovación. Limitaciones que fueron superadas hasta la primera mitad de la década de los 60 con la planeación, construcción e inauguración del nuevo edificio del Museo Nacional de Antropología, ocurrida entre 1963 y el 17 de Septiembre de 1964.


Mario Stalin Rodríguez
Asesor Educativo
Comunicación Educativa
Museo Nacional de Antropología.

Texto de 2009, revisado, corregido y aprobado por el Arqueólogo Felipe Solís, en aquel entonces, Director del Museo Nacional de Antropología.

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jueves, junio 08, 2017

MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA 01

Continuamos con la historia del Museo Nacional de Antropología (México), con motivo de mi décimo aniversario trabajando en el área educativa de éste.
200 años y más, aprehendiendo la memoria

Si me preguntáis en dónde he estado
debo decir ‘sucede’.
Debo hablar del suelo que oscurece las piedras,
del río que durando se destruye
Si me preguntáis de dónde vengo,
tengo que hablar de cosas rotas
Pablo Neruda
No Hay Olvido

Aprender y aprehender, ya lo sabía el uruguayo Mario Benedetti, son verbos distintos; aprendemos aquello que los otros o la propia experiencia nos enseñan, aprehendemos aquello que apropiamos y volvemos parte de nosotros mismos… Aquello que nos cambia y nos permite ser coherentes.

En realidad, no puede decirse que México se haya distinguido particularmente por su interés en el pasado. Desde algún punto de vista bastante relajado, se puede considerar que los propios toltecas y mexicas hicieron un ejercicio de antropología primitiva al “rescatar” y reivindicar el pasado teotihuacano… Sin embargo, lo suyo fue más la invención de un mito y la apropiación de una identidad inventada, que un intento serio de entender el pasado y aprender de él.
            Esto fue notable sobre todo entre los pobladores de Tenochtitlan, que además de inventarse una historia para sí mismos, hacían lo propio con los pueblos conquistado; imponiéndole un sistema social, nuevos dioses y reescribiendo sus códices, es decir, su historia (véase el mito de las ciudades gemelas impuesto a Tlatelolco).

El periodo de la conquista y la mayor parte de la Colonia se caracterizan mucho más por la mutilación y negación del pasado indígena, que por su conservación o cualquier intento de aprender de él… La mayor parte de la Colonía, queda escrito, hasta has las últimas décadas, para ser precisos, hasta Agosto de 1790…
            El 13 de aquel mes, durante los trabajos de nivelación de la plaza central ordenada por Virrey de Revillagigedo para  “embellecer la capital del Virreinato” fue encontrado el monolito monumental de La Coatlicue y, siguiendo la moda europea, pero ante la carencia de una institución mínimamente museográfica, fue enviada a la Universidad Pontifica para su resguardo (La historia del doble descubrimiento de la Coatlicue ya fue contada, en su momento, en estos bites).
            En Diciembre de aquel año, aún durante las obras de la plaza central, fue descubierta la Piedra del Sol, la cual corrió una suerte muy distinta a la de su predecesora. Debido a la monumentalidad del monolito y a su claramente simétrica estética, los Maestres Mayores de la Catedral solicitaron al Virrey que se les permitiera exhibirla en la Torre Poniente, donde fue colocada para exhibición pública, transformándose así en el primer esfuerzo real de acercar al pueblo de México a su pasado indígena.
            Ya en 1791 aparece la Piedra de Tizoc en el atrio de la catedral y, un año después, la cabeza gigantesca de la Xiouhcoatl, misma que fueron envidas también a la Universidad Pontificia para su resguardo, donde fueron exhibidas junto a la Coatlicue tras su segundo descubrimiento, tal como lo muestran grabamos y óleos de la época.

Tras el triunfo de una de las facciones del movimiento independentista se traslada al mismo patio la escultura de Carlos IV (conocida popularmente como El Caballito), aunque es hasta 1825 que el recinto es nombrado formalmente Museo Nacional (hay un iniciativa anterior, pero la corta duración del periodo imperial de Iturbide  no le permitió concretarla).
            La colección de este embrionario Museo Nacional estaba constituida, además de las piezas ya mencionadas, por objetos provenientes de las excavaciones de la Isla de los Sacrificios y los recuperados durante los viajes de Guillermo Dupaix (realizados a lo largo del país entre 1805 y 1808). La pobreza de esta primera colección debe ser entendida en el contexto de la prohibición casi absoluta a estudiar y exhibir objetos relacionados a las culturas indígenas, impuesta por las autoridades eclesiásticas a lo largo de casi todo el periodo colonial. En la actualidad, el único catálogo completo de aquella primera colección (realizado por Maximilian Frank en 1829) se conserva en el Departamento de Etnografía del Museo Británico.
            Dos hechos influyen claramente en los destinos del Museo. El primero de ellos es el saqueo hormiga que los bienes arqueológicos sufren a manos de instituciones y coleccionistas extranjeros principalmente europeos (como los códices de la colección Bortulini, adquiridos ilegalmente y trasportado a Francia, dónde a pesar de múltiples peticiones diplomáticas y al programa de repatriación de bienes culturales de UNESCO, permanecen bajo custodia de la Biblioteca Nacional de Paris). La segunda es la inestabilidad política de la época, que traía consigo un mínimo interés por el pasado histórico del país y una muy inmediata preocupación por los asuntos actuales y los posibles futuros de los actores políticos.

Es hasta 1831 que por decreto de don Lucas Alamán (Ministro de Gobierno en la administración del general Anastasio Bustamante) se regula formalmente el Museo Nacional, dividiendo sus responsabilidades generales en tres departamentos, a saber; Antigüedades, Productos de la Industria y, con el jardín botánico, Ciencias Naturales.
            La colección del Museo creció considerablemente. Para 1841, además del patio de la Universidad, ocupaba ya una buena cantidad de aulas en la planta alta del edificio, tal cual se registra en el testimonio de Brantz Meyer, diplomático norteamericano que trabaja en nuestro país en aquellos años.

Mario Stalin Rodríguez
Asesor Educativo
Comunicación Educativa
Museo Nacional de Antropología.


Texto de 2009, revisado, corregido y aprobado por el Arqueólogo Felipe Solís, en aquel entonces, Director del Museo Nacional de Antropología.

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miércoles, mayo 31, 2017

MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA 00

El día de hoy, 1° de Junio, cumplo 10 años de labores en el Museo Nacional de Antropología (México). Algún día relataré la historia de cómo llegué a este recinto, que tiene su gracia, de momento y a manera de celebración, retomo un texto de 2009, originalmente pensado para ser editado como un cuadernillo monográfico sobre la historia del Museo con motivo del 45 aniversario del mismo.
El texto fue revisado, corregido y, finalmente, aprobado por el entonces director del MNA, Arqueólogo Felipe Solís. Lamentablemente, entre la emergencia sanitaria por la influenza H1N1 y el posterior fallecimiento (sin ninguna relación) del Arqueólogo Solís, postergó indefinidamente su publicación.
Por cuestiones de recortes presupuestales, ha sido imposible concretar el proyecto en las dos posteriores administraciones. A lo que habría que agregar que nuevos proyectos y, actualmente, asuntos síndico-laborales me han mantenido por demás ocupado, por lo que el texto ha quedado cada vez más relegado en el cajón de pendientes...
Sin embargo, me sigue gustando bastante y me parece que mi décimo aniversario como trabajador del INAH, es buena ocasión para retomarlo, así que de esta semana y durante las siguientes, iremos hablando sobre la historia de un museo de historia...

A manera de Introducción
Primeras reflexiones museográficas

"¿Solo así he de irme?
¿Como las flores que perecieron?
¿Nada quedará en mi nombre?
¿Nada de mi paso aquí en la tierra?
¡Al menos flores! ¡Al menos cantos!"
Nezahualcoyotl
Cantos de Huexotzingo

¿Qué es un museo? ¿Para qué sirve?... Históricamente, los museos (del latín musēum y éste a su vez del griego Μουσείον, casa de las musas) eran colecciones de arte (así, en abstracto) sin clasificación ni concierto. Algunas veces los templos griegos o romanos de la antigüedad exhibían las ofrendas o tesoros que resguardaban, no tanto con un afán de divulgación, como por hacer ostentación de riqueza o poder. Lo mismo puede decirse de los aristócratas o militares que mostraban a sus visitantes las obras de arte o riquezas adquiridas u obtenidas en batallas.
            Poco o nada tienen que ver estas antiguas colecciones con la concepción actual de los museos.

Por lo que se sabe, fue Ptolomeo II de Alejandría quien, hacia el siglo II antes de nuestra era fundo el Museión, no tanto un recinto para admirar y estudiar ciertas ramas de la creación humana, como sí un sitio de reunión para estudiosos, artistas y poetas, dotado de salones de reunión, laboratorios y una importante biblioteca.
            Durante el apogeo del Imperio Romano y la Edad Media, este tipo de centros de estudio desaparece para ser sustituido por el coleccionismo de tesoros de conquista por parte de los militares y, posteriormente, la acumulación de riquezas, obras de arte y tesoros por la nobleza y la iglesia Católica en el Medioevo.
            Cabe la acotación, una historia muy distinta se contaba en tierras árabes y asiáticas, donde si bien la religión tenía un papel preponderante en la vida cotidiana y, por tanto, en la generación de conocimiento y resguardo de las creaciones humanas, había, sí, un interés en su ordenamiento y clasificación.

Es hasta el Renacimiento que empieza a perfilarse la forma y estructura de los museos actuales. Por un lado, en Italia, Lorenzo de Medici contrató a Bartolo, un intelectual laico, para ordenar y conservar sus colecciones de arte. Labor que fue proseguida por Cosme I de Medici, ya en siglo XVI, quien pidió a Vasarí, famoso arquitecto de aquella época, planear y construir un edificio específicamente diseñado para el resguardo ordenado de las colecciones familiares, el primer museión moderno; la Galería de los Ufizzi.
            Siguiendo el ejemplo de los nobles italianos, por toda Europa empezaron a proliferar las galerías privadas, por un lado y los gabinetes de maravillas, menos estructurados, pero de acceso para el público en general. Ambas formas de coleccionismo y exhibición se vieron nutridas hacia el siglo XVI con la llegada de las “creaciones de los naturales de América”.
            Esta proliferación crecimiento de colecciones públicas y privadas llevó al flamenco Samuel Quichenberg a postular en su manual “Mesografía” (1565), que las obras deberían ser exhibidas de acuerdo a un orden preciso, a saber:
Objetos asociados a la gloria del propietario, como banderas o árboles genealógicos.
Piezas de orfebrería, como monedas o medallas, objetos pequeños, pero valiosos, ya fuera por el material del que estaban elaborados o por su valor meramente simbólico.
Curiosa naturali (curiosidades naturales), elementos de los tres reinos de la naturaleza reconocidos para aquel entonces (animal, vegetal y mineral).
Productos de las artes mecánicas, como relojes, instrumentos musicales o cualquier otro mecanismo.
Arte; principalmente pintura, dibujo y grabado, con apenas un escaso interés por la escultura.
Cabe acotar que las “creaciones de los naturales de América”, independientemente de su naturaleza o material, eran agrupadas en una única clasificación.
Hacia finales del siglo XVI, Felipe II de España funda en El Escorial una “Cámara de las Maravillas” abierta al público.

El incipiente racionalismo del siglo XVII dará lugar a una separación entre el gusto estético y el estudio de las creaciones humanas y de la naturaleza. Tendencia que predominara a partir de la Ilustración.
            Ya en el siglo XVIII empieza a entenderse a las colecciones y cámaras de las maravillas más como un compendio de objetos de estudio científico con un alto valor pedagógico, que como gabinetes de curiosidades. Exponentes del estudio de la naturaleza y del progreso humano, antes que meras rarezas.
            A partir de la “Nueva Museografía” de Nieckel (aprox. 1750) se da una distinción entre el estudio de la naturaleza y el de la historia y creaciones humanas, dando lugar a la proliferación de los Museos de Historia Natural.
            La nueva concepción pedagógica de los museos permite abrir sus puertas al público en general y no únicamente a la nobleza ilustrada, siendo una las exposiciones más espectaculares aquella que Luis XV exhibe en el palacio de Luxemburgo para disfrute de sus súbditos.
            Otros museos importantes fueron el British Museum, abierto al público en 1759 y la transformación de la Pinacoteca Nacional de Francia en el museo del Louvre, mismo que, tras la Revolución Francesa y la posterior incautación de los bienes de la iglesia y la nobleza, se transforma en el primer Museo público (administrado por el Estado) en 1791.
            La tendencia de estatizar museos y separarlos temáticamente alcanzará su mayor apogeo hacia finales del siglo XVII y principios del XIX. Sin embargo, el surgimiento de conflictos sociales y económicos a los largo del orbe provocó que, en su mayoría, los muesos sufrieran un notable deterioro y la casi total pérdida de su función pedagógica ante el tamaño y nula selección de las colecciones.
            Ya en 1926 la Sociedad de las naciones crea la Oficina Internacional de Museos, tratando de homogenizar los criterios museográficos. A la transformación de la Sociedad de la Naciones en la actual ONU, la OIM se convierte en el Consejo internacional de Museo, no ya tanto un órgano regulador centralizado, como un espacio de intercambio de experiencias.
            Uno de los cambios más notables que trae consigo la nueva concepción de los museos es reconocer que el objetivo final del museo es el aprendizaje y disfrute del público y no tanto la mera conservación de las colecciones, por lo que las piezas exhibidas empiezan a ser seleccionadas en tanto a su utilidad simbólica y pedagógica en vez de la mera acumulación temática.
            El museo se transforma, entonces, de un almacén visitable a un espacio multimedia encaminado no tanto a la exhibición por la exhibición misma, sino al disfrute y aprendizaje del patrimonio histórico y científico.

¿Qué es un museo? ¿Para qué sirve?... Un museo es, por supuesto, un recinto del saber, sí…. Pero, sobre todo, un museo es un recipiente para la memoria.

Mario Stalin Rodríguez
Asesor Educativo
Comunicación Educativa
Museo Nacional de Antropología.

Texto de 2009, revisado, corregido y aprobado por el Arqueólogo Felipe Solís, en aquel entonces, Director del Museo Nacional de Antropología.

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miércoles, mayo 24, 2017

DÍA NUBLADO

A veces sólo es cosa de despertar.
            Algunos días amanece así, con el cielo encapotado y el clima fresco; la humedad se respira en el aire... Y amaneces, entonces, con el aroma de calles de mojadas y de una llovizna pertinaz... Y sonríes.
            Y será que el día avanza y a ratos sale el sol. Será que el calor aumenta o a ratos llueve y el clima refresca... Será que el día avanza y vas sonriendo, contra todo, a pesar de todo; vas sonriendo.
            Y encuentras personas y sigues con el trabajo... Y las personas te enervan, porque las personas siempre acaban por enervarte y el trabajo no avanza como debería o no acaba de salir como quisieras, en parte porque las personas siguen por ahí y siguen enervándote... Y será que a pesar de todo, vas sonriendo.
            Y es que, a veces, sólo es cosa de despertar una mañana nublada...

Y es que su sonrisa sabe al aroma de calles húmedas, bajo una llovizna pertinaz.
            Y el cielo nublado huele como caminar con ella, lado a lado, platicando y tomándola de la mano... Será que amanecer en un día nublado es un poco como despertar con el sabor de su piel fresca a tu lado.

Mario Stalin Rodríguez
Para Jessica.

Así; en un día cualquiera y sin motivo aparente, sólo porque estás en mi y yo a tu lado, caminando juntos.

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miércoles, mayo 17, 2017

CAMBIOS

y gerundios

Será que son estas fechas.
            Será que es el segundo tercio de Mayo.
            Será que, en la madrugada, frente al teclado, voy hilando la forma en que, después de todos estos años, permanecemos de la única forma posible; cambiando... Así, en gerundio.
            Será que seguimos y somos nosotros, de la forma que aprendimos a cambiarnos, para permanecer coherentes, para seguir cambiando el mundo...

Será el lugar común.
            Será que las palabras no alcanzan a describir el vacío... No, ni siquiera después de tantos años... Será por eso que vamos llenándonos de nosotros y seguimos cambiándonos, es decir; caminando juntos.
            Será, como dice el verso, que seguimos siendo nosotros, los de entonces; juntos... Cambiándonos para seguir siendo los mismos.

Y será, entonces, que este camino que andamos y la forma en que lo caminamos, es todo lo que de usted somos, madre.
            Porque somos usted... Seguimos siendo la forma en que nos enseñó a cambiarnos y a cambiar el mañana... No somos su recuerdo, madre, porque sigue aquí, en nosotros, en el camino que andamos y la forma en que lo caminamos... No en recuerdo, sino en presente, siempre en presente, madre… Y en la forma que construimos el futuro.
            Y porque sigue en nosotros, madre, seguimos aquí, juntos, cambiándonos para ser los mismos; caminando.

In Memorian
María Teresa Cuéllar Salinas
Mi madre
A seis años de su partida.


Mario Stalin Rodríguez

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jueves, mayo 11, 2017

Mala Temporada

Pues eso, que no estoy pasando por el periodo más fácil de los últimos tiempos, así que por hoy...
Ya la próxima semana, espero, retomaremos estos.

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